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Las tierras de Lleida aún conservan un gran abanico de
artesanos que, diseminados por diferentes puntos de sus comarcas,
mantienen estas tradiciones milenarias. Encontraremos artesanos que
trabajan con madera de boj, rememorando las largas estancias de los
pastores en la montaña. Las figuras de la hilandera y de los
esquiladores de lana de oveja todavía siguen vivas. Las encajeras
están presentes en diferentes lugares para mostrarnos su habilidad
con los bolillos. Los cesteros trabajan el mimbre y los palos de
avellano. La elaboración del queso al abrigo de una majestuosa
cordilla satisface a los paladares más exigentes.

Los horqueros elaboran todavía las famosas horcas de Alentorn.
También los silleros se hallan aún en activo haciendo sillas de
anea. Además, está el espartero, que confecciona el tradicional
calzado con cintas, el colchonero sacudiendo los colchones, el
albardero, el tonelero de cuero haciendo barriles para el transporte
de aceite y vino, los turroneros, los forjadores, el arriero, y
también los cuchilleros, que continúan fabricando mangos de asta. No
hay que olvidarse de visitar a los ceramistas, que trabajan la arcilla
negra de forma magistral. El papel también adquiere su dimensión
artesana; sólo hay que acudir al desfile de vestidos realizados
únicamente con este elemento.

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